Restaurante hotel Palacio de cutre
La Goleta, Villamayor, Piloña
985-70-80-72
www.palaciodecutre.com
Imperdonable ha sido no mencionar en este tan distinguido blog uno de los mejores comedores de Asturias en mi modesta opinión, y es que no sólo nos quedamos en uno de los mejores restaurantes de Asturias sino que el hotel al que pertenece es una auténtica delicia, la propiedad que lo rodea parece sacado de un cuento del siglo XVIII y todo con unas vistas al Sueve y Los Picos de Europa de auténtico ensueño. Aunque lo parezca no, no soy el dueño.
Todo lo bueno en esta vida suele costar esfuerzo y trabajo conseguirlo, llegar al cutre no iba a ser menos. Al llegar a Villamayor os desvíais al final del pueblo a la izquierda donde están los manzanos de la Caja de Ahorros (enfrente de la panificadora), una vez en esa carretera ,conocida por los aficionados a los rallies por ser tramo habitual del Príncipe de Asturias, giráis a la derecha en dirección La Goleta y vais siguiendo algún que otro cartel que indica el hotel, no tiene demasiada pérdida.
Una vez allí una entrada de piedra rodea la rehabilitada casona del siglo XVIII, tiene un aparcamiento totalmente disimulado con el entorno. Al bajarse del coche ya se puede percibir que os encontrais en un lugar especial con mucho encanto. En la puerta placas de la cadena Johansens (cadena danesa de hoteles totalmente recomendable), mesas de Asturias, guía michelín, etc......Si dais un breve paseo por la finca rapidamente sentirás que estás en otro lugar, eso es lo bueno de este lugar las sensaciones que transmite aparte de su comida.
Al franquear la puerta entráis por la recepción del hotel y se accede al pequeño y coqueto comedor, todo ello con paredes de piedra y una decoración con toques de campiña muy apropiada. El comedor no es muy grande, bueno en verdad son dos pequeñas salas, el número justo de mesas para no sentir agobio ni para sentir que estás en un comedor pequeño. La decoración va a juego con el entorno, muy de campiña con las paredes revestidas de piedra. Quizás el único punto que podrían mejorar es la iluminación, con menos intensidad le daría un toque mas íntimo.
El cocinero, Tomás (toma ya parece que lo conozco como cuando lo lees en El Pais), gusta mucho de trabajar carnes de caza y guisos de cuchara como los de antes, así que la carta está inundada de carnes de caza e incluso en otoño tienen unas jornadas de las setas y caza. Aunque si no os va la caza demasiado, como es mi caso, teneis muchas otros platos con los que disfrutar.
En la carta recomiendo fervientemente su solomillo al foie con setas, merluza en todas sus variedades, lubina con costra de verduritas y salsa de oricios, merluza en todas sus variedades. Si os gusta el pescado aquí se come una de las mejores merluzas que he probado, están especializados en ello y saben como trabajarlo.
Para el postre hago un punto y aparte porque se lo merece: parfait de queso con melocotón tostado, probadlo, hacedlo por mi.
La sobremesa puede rozar lo inolvidable si con un chupito de Macallan 12 años con dos piedras de hielo os sentais en el salón verde a beberlo con calma mientras, en otoño-invierno, se va poniendo el sol, si a esto le añades un pigazin en el sillón de orejeras os iréis nuevos.
El precio es medio-alto (el del hotel bastante alto), si bien la calidad merece la pena. Suele tener unos menús de fin de semana a 25€ con bebida incluida que si os encaja puede merecer la pena (se anuncian siempre en El comercio). Sobre el hotel, ya que lo menciono, las habitaciones estandar son algo pequeñas para el precio que pagas por ellas independietemente de que tengan mucho encanto. Respecto al restaurante una comida con vino subirá de 30€ per capita con suma facilidad.Como pega tengo que decir que si bien a mi no me ha pasado ya que soy mas de cenas y evito los domingos y los domingueros por la masificación que se produce en general, que en días punta de puente o fin de semana el servicio y la salida de los platos se ralentiza en exceso y puedes estar allí tranquilamente tres horas. Aunque para las cenas suele ser mas tranquilo salvo que el hotel esté lleno o te coincida mucha afluencia ya que al estar bastante alejado de las grandes ciudades del Principado la zona invita mas a ir a pasar el dia que a desplazarse allí exclusivamente a cenar. Tambien es verdad que si nunca has ido de día te perderás sus magníficas vistas.
El servicio siempre que estuve allí fue bueno y en especial su metre es un tipo muy atento y profesional
Muy buena opción para casi todo, para ir con la familia, para dejar a tu pareja con la boca abierta y prometiendote amor eterno si reservas una habitación en el mismo hotel o para llevar a esos amigos de fuera que vienen de visita y a los que quieres agredar. Sobre con quién compartir mesa y mantel decir que es un tipo de comida que agrada a todo el mundo, me explico si llevo a mi padre a Casa Marcial marchará de allí blasfemando sobre lo ladrón que es su dueño y el hambre con el que marcha, aquí eso no pasará y a los que nos gustan algo de cuento también marcharemos contentos.
Sin duda habrá sitios mejores, pero, o son ligeramente superiores o no los conozco.
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lunes, 30 de noviembre de 2009
sábado, 2 de mayo de 2009
Restaurante El mirador
Restaurante El mirador
Lastres, San Roque s/n concejo de Colunga.
Teléfono: 985850365, en julio-agosto y fines de semana casi obligatorio la reserva previa.
Se llega tomando la Autovía del Cantabrico dirección Villaviciosa, Santander. Una vez pasado Villaviciosa el siguiente desvio que nos encontramos es Lastres, Venta del Pobre que es por donde nos desviamos una vez allí llegamos a Colunga que justo al entrar al pueblo nos aparece un cartel que indica Mirador de San Roque a 1 km aproximadamente está el restaurante.
Lo primero que hay que destacar es el alrededor, tiene una pequeña area recreativa con mesas para un picnic, también una pequeña capilla y el mirador de donde se tienen unas vistas espectaculares de la playa de la griega, lastres el sueve y un buen tramo de costa. Lo mas destacable del restaurante es precisamente eso, sus espectaculares vistas donde se ve exactamente lo descrito.
Una vez repuestos de las impresionantes vistas se entra al restaurante tras pasar por una pequeña pero preciosa terraza en el acantilado que está el restaurante justo antes de entrar, el local es alargado con barra a la izquierda y mesas a la derecha que ocupan todo el local al fondo hay 4 mesas minimamente separados del bar. Esto es uno de los puntos negativos, el hecho de no tener comedor separado del resto del local lo que contribuye a un mayor barullo.
Una vez sentados a comer el servicio es correcto con mantelería de tela y camareros atentos, rápidos y eficaces.
Eramos un grupo numeroso de 8 personas con lo que pedimos una ensalada y pastel de cabracho estando bien ambos platos aunque el pastel pecaba de exceso de sal.
Una parte importante de la carta son las paellas que fué lo que elegimos: arroz mirador (mejillones, calamares y gambas peladas) estaba bastante bien aunque estaba ligeramente apelmazado, no parecía hecho al momento. Sobre esto último cuando llamamos para reservar preguntamos si habría que encargar la paella, nos dijeron que no hacía falta y cuando esto sucede o bien esperas mucho por el plato o bien el arroz siempre está ligeramente apelmazado, en mi opinión vamos.
El otro arroz que probamos fué arroz caldoso con almejas, estando bastante bien, pero heche en falta algo mas de gracia y sabor en el plato.
Los postres todos ellos caseros: helado de higos (correcto), helado de turrón, arroz con leche, tarta de queso...
Carta de vinos ni muy extensa ni muy pobre sin precios demasiado caros y buen surtido de licores y whiskys, no como tantísimos sitios en que todo lo que puedes elegir es j&b y ballantines.
Sobre la decoración del local decir que es sencilla aunque al estar al borde justo del acantilado y tener los enormes ventanales que tiene hace que no haga falta mirar demasiado para el local.
El precio medio de la carta es normal tirando a alto aunque el lugar lo hay que pagar logicamente.
En resumen un sitio agradable con espectaculares vistas y carta a la que daría un aprobado alto.
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